Los perros nos han demostrado ser excelentes compañeros en diversas actividades. En un primer momento, eran ideales para cazar, después para cuidar nuestros terrenos y actualmente pueden hacer tantas cosas por y con nosotros que no concebimos la vida sin ellos.

Una de estas tareas, en la que los canes se han destacado muy bien, es en la detección de sustancias ilícitas en lugares públicos. Pero ¿qué sabemos de este trabajo tan especial?

Los mitos alrededor de los perros antidrogas

Sabemos que el uso de perros especialmente entrenados para detectar sustancias ilícitas es muy común, especialmente en aeropuertos, puertos y lugares susceptibles para el paso de estas mercancías. No obstante, mucho se ha especulado sobre la forma de entrenar a estos canes, a tal punto que se han tejido una serie de mitos urbanos que se dan por ciertos.

En estas líneas demostraremos que no todo lo que se dice es cierto.

Perros adictos

El primer gran mito de los perros antidrogas es que, para hacerlos tan eficientes localizando estas sustancias se le induce a la adicción. Pues afortunadamente, debemos decir que esto es totalmente falso.

De hecho, los expertos indican que si a un perro se le proporcionan estas drogas, lo más seguro es que el pobre animalito no sobreviva. La razón: su sistema no está preparados para soportar la experiencia. De manera que, esta forma de “entrenamiento” está completamente descartada.

Sin afecto o mimos

Otra idea que se ha popularizado mucho, es que estos perros no pueden recibir cariños o mimos, y su vida sólo es el trabajo. De nuevo, damos gracias por tener que desmentir esto. Nada más alejado de la realidad.

La verdad es que estos amiguitos reciben su merecida recompensa por la buena labor desempeñada. Tan es así, que sin palabras de aliento y felicitaciones, momentos de juegos y esparcimiento es más que seguro que no cumplirían con las exigencias de su trabajo.  

Perros agresivos

Derivado de los mitos anteriores, también se alimentó aquel que describe a los perros antidrogas como agresivos. Pues una vez más, esta creencia no tiene ningún fundamento. Estos perros deben ser obedientes y de un temperamento equilibrado, por lo que no atacarán sin motivo alguno.

Igualmente, al llegar el momento de su jubilación, pueden adaptarse perfectamente a la vida de mascota familiar sin problemas.

Verdades de los perros antidrogas

El otro lado de la moneda, son las verdades sobre el entrenamiento, el estilo de vida y el temperamento de estos canes de trabajo. Ya veremos que no todo es trabajo para estos caninos.

La selección

Lo primero que sin duda será toda una novedad para muchos, es la forma en la que se selecciona un perro policía-antidrogas. Si lo primero que se nos viene a la cabeza cuando mencionamos este trabajo es un perro poco amigable, rígido y cascarrabias, debemos reformularnos todas estas ideas. En todo caso, los entrenadores de perros antidrogas, se fijarán en los miembros de la camada y seleccionarán para esta honorable tarea al ejemplar más inquieto.

Sí, aquel cachorro que muestre más energía, curiosidad y dinamismo será el ideal para entrenarlo como perro de rastreo. La explicación es que estos canes estarán trabajando por muchas horas, por lo que necesitarán energía. Por otra parte, deben sentir curiosidad y deseos de conseguir, por lo que su curiosidad será su combustible.

Entrenamiento

Cuando ya están listos para ser entrenados, comienza su gran aventura como parte del orden público. Los expertos indican que existen muchos métodos para entrenar a los canes, así como existen muchas especialidades para las cuales pueden ayudar. Sin embargo, el método más utilizado para entrenar perros antidrogas es el llamado método Jalom.

El sistema Jalom

Este sistema es toda una experiencia de juego para los perros y ahora explicamos el por qué. Desde el momento que el cachorro inicia su entrenamiento, se le facilita un único juguete, éste se convertirá pronto en su juguete favorito. A éste se le impregna un olor sintético muy similar al de la sustancia ilícita que se espera el perro aprenda a detectar, de este modo se empieza a fijar el olor y a relacionarlo con su juguete.

El siguiente nivel del entrenamiento, consiste en colocar una caja de metal conformada por dos compartimentos y a cuyo contenido el animal no podrá acceder. Así, en uno de los espacios se ubica un paquete del narcótico, mientras que, en el otro compartimento, se coloca el mencionado juguete. La idea es que el can ubique siempre la sustancia con el afán de encontrar su cacharro favorito.

Este ritual de entrenamiento deberá variarse, cambiando el sitio donde se esconde la caja para que el perro pueda ubicarlo. De este modo, recibirá nuevos estímulos para intensificar sus capacidades. Este proceso puede tomar un mes para los canes.

Entrenamiento del guía

Para que todo este entrenamiento rinda frutos, debe combinarse a la perfección con un guía, es decir, el compañero humano. Para que este guía aprenda a conocer al perro a la perfección y todas sus señales ante el olor del estupefaciente también debe entrenarse.

Este aprendizaje durará aproximadamente 4 meses, tiempo en el que también se podrá crear un vínculo perro-hombre. En prácticamente todas las ocasiones, se convierten en amigos entrañables.

Tiempo de servicio

Iniciados en el mundo de la justicia, estos perros estarán activos por un promedio de 7 a 10 años, momento en el que pasarán a jubilación. A esta edad, es común que comiencen a aparecer las señales de la vejez canina y sea demasiado forzado mantener el ritmo. Aunque no hay de qué preocuparse, ya que por lo general la persona que ha sido el guía del can puede solicitar adoptarlo como su mascota, lo cual sería ideal.

De no ser posible lo anterior, se ponen en adopción esperando una familia que los quiera y le den el amor que tanto merecen. Si esto no ocurre, muchas veces la institución en la que prestó sus servicios se encarga de sus cuidados.