El caso que hoy nos ocupa está ocurriendo en Tossa de Mar (España) donde la familia de Bongo, un labrador retriever se ha enfrentado a las ordenanzas municipales que prohíben a los perros acudir a la playa.

El caso de Bongo es particular, ya que sufre reuma y artrosis degenerativa de nacimiento y los veterinarios recomendaron a la familia como terapia que el labrador se bañe el el agua del mar cada día, para así poder reforzar su musculatura, retardar el desarrollo de la enfermedad y proporcionar al animal un poco de calidad de vida dentro de su enfermedad.

Los representantes del ayuntamiento sabían que Sara, la dueña de Bongo, acude cada día muy pronto a la playa y no suponía ningún problema, hasta que han recibido una queja por parte de un foraneo de Tossa.

A partir de ese momento y temerosos el ayuntamiento de poder perder la bandera azul, amenazaron a la familia con la posibilidad de imponerlos una multa de 300€ y de 6000 si eran reincidentes.

La alcaldesa de Tossa, Gisela Saladich, declaró: “Nosotros entendemos la petición de la familia de Bongo, y es cierto que siempre han sido muy cuidadosos al llevarlo a la playa, pero las ordenanzas son para todos, y no permiten el baño de los animales. En el momento en el que alguien se queja porque él las cumple y otro no, nos pone en un serio aprieto”

La familia ha puesto en marcha una petición de firmas y una campaña en redes sociales para que el ayuntamiento haga una excepción y permita a Bongo realizar su baño diario.

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