Salir a correr al aire libre, se ha convertido en la forma predilecta de muchos para ejercitarse. Durante esta actividad, podemos despejar la mente, al tiempo que fortalecemos el cuerpo. Ahora bien, en la actualidad se ha incrementado la tendencia a involucrar a nuestros canes en dicha rutina. En este punto, es normal que nos cuestionemos qué tan beneficioso sea esto para nuestro amigo peludo.

Analicemos con detalle los riesgos o beneficios de esta actividad.

¿En qué nos beneficiamos al correr con nuestros perros?

No es un secreto que mantener una actividad física constante, reporta grandes beneficios para las personas. Lo mismo ocurre con nuestras mascotas, pues mantenerlos ejercitados es garantía de su salud. Al correr le decimos adiós al sedentarismo y le permitimos al perro drenar toda esa energía extra acumulada, mientras su cuerpo se pone en forma. En este punto, es de destacar que, por naturaleza, los perros son muy buenos para correr, por lo que siempre será positivo correr con ellos.

Otra característica que le permite a los perros aprovechar este ejercicio, es que se adaptan fácilmente. De esta forma, será cuestión de poco tiempo para que sea nuestra mascota quien nos motive a salir a correr. No obstante, aquí advertimos que esta rutina de ejercicios con él no sustituye sus paseos diarios habituales, esos deben mantenerse.

En todo caso, el correr es una actividad complementaria que estrechará los lazos entre perro y amo, así formarán un excelente equipo que avanzará a un buen ritmo. Al mismo tiempo, la musculatura y sistema óseo de nuestra mascota se fortalecerá.

Asimismo, al poder descargar su energía excedente, su conducta en casa verá muchas mejoras. Como consecuencia de lo anterior, evitaremos el sobrepeso y las complicaciones que vienen con esa condición.

Aspectos a tener en cuenta al correr con el perro

Ahora que sabemos los beneficios, también debemos conocer que existen ciertos aspectos a considerar. Como lo señalamos antes, los perros por naturaleza son buenos corredores; no obstante, siempre debemos observar algunas recomendaciones para que tanto él como nosotros obtengamos toda la ventaja de la actividad. Esto es importante para evitar causar algún daño al perro.

Edad

En la vida todo tiene su momento. Si nuestra mascota es apenas un cachorro, tendremos que esperar para que pueda correr a nuestro lado. Lo recomendado por los expertos es esperar hasta luego de los seis a doce meses de vida. Este período varía dependiendo de la raza y su tamaño. Lo realmente importante es que el can pueda desarrollar completamente su sistema músculo-esquelético.

Visita veterinaria

Una vez cumplido lo anterior (respetar la edad del perro), visitar al veterinario es esencial. Así como nosotros debemos acudir a realizarnos un chequeo antes de iniciar cualquier cambio en la rutina de esfuerzo, lo mismo debemos hacer con nuestros animales. Él nos indicará si nuestro can reúne todas las condiciones para entrenar. Para ello evaluará edad, raza, tamaño, disposición genética y cualquier otro factor que pueda influir en su calidad de vida.

Incluso una vez que ya inicie su rutina con nosotros, debemos llevarlo a chequeos regulares para detectar o descartar algún problema, especialmente en sus almohadillas y musculatura.

La raza adecuada

En principio cualquier perro puede correr, de manera no profesional. Sí, en principio, porque veremos que existen algunas razas que pueden verse sobrepasadas por el esfuerzo que amerita el correr.

Si nuestro nivel de entrenamiento se dirige a la simple distracción y ejercicios básicos, no existe mayor impedimento para cualquier raza. Pero si nuestro ejercicio es más exigente, hay razas que correr se les da de maravilla, como por ejemplo los terriers o los perros de pastoreo y caza. Mientras que no es para nada recomendable someter a este tipo de entrenamientos a los bulldogs, tanto inglés como francés.

Siguiendo este patrón, los perros cuya estructura conjugan hocico y patas cortas presentarán dificultades para respirar y mantener el ritmo ante el esfuerzo. Entre tanto, aquellas razas de patas y hocico largos, se perfilan mejor para ser nuestros compañeros en carreras más exigentes.

Entrenamiento gradual

En este punto, la paciencia es la clave del éxito. No podemos someter a nuestra mascota a un entrenamiento riguroso desde el primer día. Debemos procurar que su introducción al mundo de las carreras sea gradual. Esto implica desde acostumbrarlo a utilizar el arnés adecuado para correr, hasta adaptarse al ritmo de la carrera.

Al respecto, podemos comenzar con unos pocos minutos al día y luego ir incrementando de a poco. Esto permitirá que él conozca y consiga su ritmo y además se acople al nuestro. Por supuesto, todo este proceso debe ser reforzado con estímulos positivos.

Temperatura e hidratación

Recordemos que los perros no transpiran como nosotros, por lo que se debe evitar correr con ellos cuando las temperaturas sean muy elevadas. Ignorar esto puede traer como consecuencia que nuestro amigo sufra un golpe de calor. Para evitar lo anterior, debemos asegurarnos de mantenerlo hidratado, hacer paradas que le permitan ingerir pequeñas cantidades de agua, pero teniendo presente que no debe ser mucha, pues ello también le causará incomodidades estomacales.

Otros factores sumamente importantes como descansar, una buena alimentación, un control de pulgas y garrapatas es crucial al comenzar a correr con nuestro perro. Aunado a los cuidados que, en cada caso, señale el veterinario de confianza, nos garantizarán que nuestro mejor amigo se beneficie de correr a nuestro lado.